La madrugada se instaló en la habitación con un silencio sepulcral, disipando de forma paulatina los últimos vestigios de la tormenta. Gloria se mantuvo al pie del cañón, sentada en el sillón al frente de la cama. Con el transcurrir de las horas, el cansancio acumulado por las extenuantes jornadas de gestión y la brutal descarga de adrenalina sufrida en la agencia vencieron su resistencia. Su cabeza se inclinó de lado sobre el tapizado de terciopelo y sus ojos se cerraron, sumiéndose en un sueñ