Clara temblaba, mirándome.
Podía sentirlo incluso desde la distancia. Sus manos temblaban levemente, sus labios temblaban, pero solo podía ver mi propia rabia, que apenas podía contener.
Tenía la mandíbula tan apretada que me dolían los dientes. Tenía los hombros tensos, como si mi cuerpo intentara contener la explosión que ya estaba estallando.
Clara tragó saliva con dificultad. Y finalmente habló. Su voz era baja. Casi un susurro.
"Empecé a verte... porque mi padre lo dijo".
No me moví. No pa