Sofía abrió la boca, quiso explicar, pero antes de que dijera algo, la señora Rivera ya le hizo señas:
—Sofía, más te vale darle pronto a la abuela un bisnieto varón.
Al oír eso, los ojos de Mariana se llenaron de lágrimas al instante.
Al siguiente segundo, Mariana salió corriendo de la casa llorando.
Alejandro la siguió rápido:
—¡Mariana!
Al irse, Alejandro lanzó una mirada fría hacia Sofía.
Los ojos de Sofía se oscurecieron.
Aunque no le importaba que Alejandro la malinterpretara, esa sensació