Si hubiera sido antes, a la abuela todavía le habría gustado presenciar una escena así.
Pero ahora, su expresión se volvió fría y dijo:
—Carmen, ¿para qué están ustedes? ¡Apúrense y bajen a la señorita Valdés!
Con esa sola frase —señorita Valdés— ya había marcado una distancia entre ella y Sofía.
Antes siempre la llamaba con cariño, Sofía.
Al parecer, después del escándalo, la señora Rivera ya no pensaba mostrarle buena cara.
Carmen se apresuró a extenderle las manos a Sofía.
Ella, que no veía l