Capítulo 97. Intentando contener la irritación
—Ni se te ocurra tocar a mi cuñada, Julian. ¿Crees que puedes hacer lo que quieras en esta mansión? Ten un poco de decencia, maldito.
Dominic Moretti soltó esas palabras mientras se masajeaba el puente de la nariz, ya palpitante de dolor. Permanecía de pie en el pasillo en penumbra, bloqueando el paso de Julian con los restos de una autoridad que poco a poco se erosionaba bajo el peso de la frustración.
Dominic acababa de presenciar, desde la ventana de la biblioteca, cómo Julian, sin el menor