Capítulo 103. El límite de la paciencia
—¿De verdad crees que con ese collar de oro puedes comprar la lealtad de mi hijo, Lusy?
Dominic Moretti se detuvo en el umbral de la sala de juegos de Leo. La mandíbula se le tensó, las venas de su cuello se marcaron. Sus ojos se clavaron en el reloj bañado en oro que yacía sobre la mesita de su hijo.
Junto a la mesa, Lusy sonreía con una dulzura demasiado perfecta para ser sincera. Acababa de intentar colocar aquel objeto lujoso en la pequeña muñeca de Leo. ¿Y Leo? El niño permanecía en silenc