Capítulo 104. La confianza de la esposa
Esa noche, el comedor principal del Mansion Moretti se sentía más frío de lo habitual. El aroma de la sopa de trufa, que se elevaba suavemente desde los platos de porcelana, se desperdiciaba en el aire; ninguno de ellos movía siquiera la cuchara.
Avery permanecía sentada en silencio junto a Dominic. El vestido de seda color esmeralda que envolvía su cuerpo se sentía como una segunda piel, pero no era eso lo que le dificultaba respirar. Su mano derecha, bajo la mesa, estaba firmemente entrelazad