Los brazos de Dániel me levantan con brusquedad.
Trata de sacudirme para que reaccione.
Para un hombre su orgullo es importante y para un Alfa aún mas.
Y que los otros vean mi preocupación desmedida por su hermano, es un golpe doloroso para él.
Trato de recuperar la compostura, pero mi esfuerzo es en vano.
Se estan llevando a Daimon para atenderlo en casa y lo único que yo quiero es correr tras ellos, pero sus brazos me lo impiden. Sus manos están en mi cara y siento que me presiona fuerte.
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