Alana
Luego de todo trayecto al fin estamos aquí. De verdad estamos aquí.
Mi hogar... mi casa, con las mismas paredes pintadas y el mismo árbol en la entrada, se siente como una distorsión de la realidad. Está exactamente igual a como la recordaba.
A un lado, escucho la voz baja y firme de Christopher dándole indicaciones al chofer en español. Le ordena que vaya al hotel, deje nuestro equipaje allá y luego regrese a esta misma calle para esperarnos. Pero yo apenas puedo registrar sus palabras;