Alana.
Cumplo mi papel a la perfección, pero hacia la mitad de la velada, siento una opresión en el pecho que me impide respirar. Necesito estar sola o de lo contrario voy a colapsar.
—Tengo ir al baño un momento. No tardo —le siseo a Christopher al oído.
Él asiente, despidiéndome con una mirada de advertencia y protección que me revuelve el corazón.
El área de los tocadores está vacía, gracias al cielo. Me apoyo en el borde del lavamanos de mármol, cerrando los ojos y respirando hondo, para d