Para Sara, los minutos esa tarde fueron eternos, solamente miraba las horas en el reloj, Emily no llegabá a casa junto a sus hijos, jamás había sentido un mal sentimiento por su amiga, pero en ese momento los peores pensamientos se cruzaron por su cabeza, no entendía como una mujer como ella era afortunada de tener todo lo que tenía.
Estaba arreglando un ramo de rosas, cuando de repente un nudo se atoro en su garganta y cayó un par de lágrimas, apretó una flor y la tiro al piso; en ese preciso