Estoy terminando de ordenar la habitación de estudio cuando unos brazos me rodean desde atrás.
—Escuche por ahí que le has dado un buen, raspa polvos a Irina.
Hago una mueca cuando escucho las palabras de Roman.
Dejo los lápices de colores y me doy la vuelta entre sus brazos.
—Lo siento, pero ella atacó primero.
Asiente.
—No me sorprende. En eso es muy parecida a Julia— frunce el ceño. —Pero, no caigas en sus provocaciones, sabe que la única razón por la que aún viene es porque no quiero alejar