El camino de regreso lo hacemos sumidos en un cómodo silencio. Paloma ha pasado una tarde junto a sus amigas. Y, hemos visto lo bien que se integra con los demás.
Eso es un gran avance.
Al llegar a casa. Paloma decide subir y toar una siesta. Yo entro a mi habitación. Me quito los zapatos y me dejo caer sobre la cama.
De manera instintiva tomo la manta y la llevo a mi nariz. Cierro los ojos y me pierdo en los recuerdos de mi hijo.
El sonido de la puerta abriéndose me hace abrirlos y me encuentr