—No tenías que venir.
—Vine porque quise.
—¿Ah, sí? Porque hace un rato no te veías nada contento.
Leonardo suspiró y se quitó las gafas mientras conducía el Lamborghini, en dirección a una farmacia. Hubiese podido conseguir el bendito test de otra forma, sin tener que salir de la mansión; pero las cosas con Alessa estaban bastante tensas.
Con más tiempo que pasaba pensándolo y asimilándolo, se le hacía menos difícil manejar la situación.
—Lo siento, princesa. No todos los días me lanzan sin an