Elliot Le Roux no esperó de ninguna manera que lo tuteara sin permiso, tampoco esperó que la pelirroja uniformada se le pusiera enfrente con genuino desinterés.
—¿Qué quieres de mí? —exigió saber Alessa, cruzándose de brazos.
Sintió las miradas de los escoltas sobre ella. Su único enfoque fue el rostro serio de Le Roux.
—Eres directa.
—Ser directa me evita aburrimiento y tiempo desperdiciado.
El rubio asintió varias veces.
—Sígueme. Te explicaré en mi oficina.
—No.
Fue un poco gracioso que Le R