—¡Esto es imposible! ¡Yo nunca firmé ningún acuerdo de divorcio!
—¡Es falso! ¡Tiene que ser falso!
Daniel elevó abruptamente el tono de su voz. Se negaba a creer lo que veía, y mucho menos a admitir que Elena quisiera divorciarse de él.
¡Pero en el acuerdo de divorcio, inequívocamente, aparecía su firma!
Revolvió su memoria, tratando de recordar qué había pasado hace tres días. De repente, una imagen relampagueó en su mente.
Hace tres días, había cancelado todo su trabajo para quedarse en casa c