El próximo encuentro que tuve con León fue en la ceremonia donde anunciaron que mi hijo y yo éramos los herederos.
Como Alfa de la Manada Flaroar, León tuvo que abandonar la búsqueda de mi hijo y de mí para asistir a ese evento tan importante en el Norte. Mientras el Norte se fortalecía día tras día, la Flaroar, debido a la inacción de su Alfa, León, comenzaba a perder terreno frente a las otras manadas.
Cuando la madre de León y sus parientes se arrodillaron en la ceremonia para rendir homenaje