Había demasiada testosterona en la habitación en ese momento.
—¿Te vas a ir?
—No, voy a ver a mi compañera que está inconsciente, por curar a tu amigo — refunfuñó Lucas mientras se dirigía hacia la escalera, con los labios fruncidos en un gruñido.
Sin dudarlo, Jorge ocupó el lugar de Lucas a mi lado, incluso puso sus manos sobre mí y me atrajo hacia él, acercando su nariz a mi cuello mientras inhalaba mi aroma para calmarse.
—Necesitas arreglar eso, él no hizo nada malo. —Javier le refunfuñó a s