—Así es, te llevo ventaja. —corté el vínculo mental, apretando deliberadamente mi trasero contra su entrepierna, provocándolo.
—Los dejaré a ustedes tres para que se pongan al día. —les dije, saliendo de la habitación.
—No tienes que irte, quiero que te quedes. —la voz de Jorge entró en mi mente. Podía sentir que él quería que me quedara, que conociera a su amigo. Lo cual haría, pero ellos necesitaban un tiempo juntos... Jorge y yo teníamos todo el tiempo del mundo ahora.
—Está bien, además... n