—Sí, él es el futuro Alfa de esta manada. Cada vez que le quita alguna responsabilidad a papá, se hace más fuerte. Cuando tome el mando por completo, va a ser como una fortaleza sólida.
—No creo que le caiga bien —suspiró, mientras iba al espejo del baño para revisarse el rímel corrido por la siesta.
—¿Qué dices? —me sequé el cabello rápidamente con la toalla.
—Es demasiado intenso... no deja de mirarme —susurró con cautela.
—Así es Javier, siempre ha sido así. No le des importancia.
—¿En serio?