Dejé que sus palabras calaran hondo, repasando en mi mente lo que acababa de decir.
—No necesito protección, Lucas, puedo protegerme sola. Quiero construir una vida contigo y compartir recuerdos... no que estés a mi lado solo para protegerme. Eres mi compañero, no mi guardaespaldas.
—Soy ambos. Esta es tu manada, tu hogar. Por mucho que me duela, sé que estar sin ti me dolerá más. No quiero detener el programa de entrenamiento de Alfa, pero...
—No quiero que renuncies a eso. —mis manos acariciar