—Pero él no es mi compañero. —Se mordió el labio inferior. No me gustaba verla así... dividida.
—¿Y qué? Créelo de alguien que no tiene compañero: la vida es tan corta. Encontraste a un hombre que se preocupa por ti, que quiere estar contigo… que quiere hacerte suya. ¿A quién le importa lo que piense la Luna? Odio decirlo, tía Elena, pero si a esta altura de tu vida no has encontrado a tu compañero del destino... es muy poco probable que lo encuentres. —O que ya estuviera muerto... pero nadie qu