Tan pronto como entré en mi coche, el olor a Jorge me abrumó y las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos... Sabía que era más por el dolor, pero él era mi red de seguridad y olerlo me hizo extrañarlo aún más en ese momento. Acaricié el volante y sentí el cuero frío bajo mi tacto.
—Te seguiré de cerca. —dijo Lucas, agachándose junto a la puerta abierta del coche, apretándose las manos. Se sentía culpable, pero no era su responsabilidad. De hecho, nada de esto lo era.
—En realidad no es nec