Punto de vista de Héctor
La sensación de presagio se negaba a abandonarme. No podía librarme de ella. Trabajaba tan rápido como posible.
La había sentido desde que me separé de Carla. Mi lobo estaba descontento conmigo, pero mi manada estaba a salvo, bien protegida. Tampoco iba a lastimarla para sentir el tirón del vínculo de apareamiento, esa atracción en su corazón por mi ausencia.
Ella luchaba contra ello, contra esa atracción. Era fuerte, pero a juzgar por lo ocurrido anoche en la cocina, no