Un miedo me apretaba la garganta, como si al cerrar los ojos, ella se me escapara.
—Alfa... ropa seca —Esteban entró, su voz se apagaba al posar la mirada en Carla.
—Gracias, Esteban...
—Puedo quedarme con ella si quieres ir a descansar...
—No, no puedo dejarla.
—Te haré saber a través del enlace mental si hay algún cambio. Parece estable ahora...
—No, el doctor dijo que sería una noche difícil... que podría no... No puedo ni siquiera decir las palabras.
—Alfa...
—He hecho todo mal, la encontré