Mundo de ficçãoIniciar sessãoPerder seus pais, ter seus sonhos desfeitos eram apenas uma das dores que Alicia Di Domenico teria de enfrentar. Uma jovem linda, prestes a casar-se que vê sua vida arruinada pela pelos inimigos da máfia Cosa Nostra. *AVISO: Conteúdo Violento, Romance Sombrio, Nudez, Adulto Sem ter como fugir, acaba se vendo a frente do chefe mais temido do clã Cosa Nostra, aliado de seu pai, um promotor influente que acaba fazendo um acordo no passado com o objetivo único de protegê-la. Mas Alicia, não estaria tão amparada por alguém inescrupuloso, e oportunista conhecido pela maioria como Black Devil, um homem de mente controversa, sanguinário e movido a vingança. Como também não poderia imaginar se ver tão vulnerável à beleza do italiano, sedutor e possessivo. Em meio a tantos conflitos, disputas e segredos que viram a tona, a mimada Alicia Di Domenico irá descobrir que existem desafios e perigos que os cercam, e que a paixão e o desejo, são apenas faísca para a explosão de um problema maior: se verem perdidos em uma ilha deserta.
Ler mais(CALIPSO)
Mi vida era un verdadero tormento desde que él no estaba a mi lado, los parciales casi habían llegado, y estaba histérica, porque apenas tenía tiempo de estudiar, porque cada rato que tenía libre, Diego venía a visitarme a mi habitación, y terminábamos, bueno ya sabéis, había hecho un trato con él, ¿recordáis? Él se quedaba al lado de Teo y yo a cambio me acostaba con él. Y cada día me costaba más hacerlo, cada día me atormentaba más lo que estaba haciendo, cada día sentía la necesidad de salir corriendo y refugiarme en sus brazos, oler su perfume y quedarme allí por toda la eternidad. Pero no siempre podemos tener lo que queremos, ¿no es cierto?
Él estaba mucho mejor, o al menos eso era lo que mi hermano me aseguraba día tras día, mientras yo fingía estar de maravilla, cuando en realidad lo único que quería hacer era llorar durante todo el día.
Aquella noche no podía dormir, no podía dejar de pensar en él, en nuestro primer beso, en su sonrisa, en sus hermosos ojos azules, en la complicidad que teníamos, en lo que me hacía sentir cuando le tenía junto a mí, aun cuando éramos amigos ya me sentía a salvo.
Quería que volviese, al menos como amigo. Una parte de mí lo quería. Pero sabía que no podría soportarlo, no si él seguía acostándose con Sandra, y ese era el caso.
Lo sabía bien, pues ella solía llamarme a veces, cuando estaba con él, para echarme en cara que yo no era absolutamente nada para él, mientras que ella lo era todo.
La puerta de mi habitación se abrió, y yo no necesité darme la vuelta a preguntar de quién se trataba. Sabía quién era, era Diego, mi hermano.
Se metió en mi cama, y me rozó con sus pies helados, para luego agarrarme de la cintura. Decidí quedarme en la misma posición, cerré los ojos y me hice la dormida, no podía volver a hacer aquello que él quería, me sentía tan utilizada últimamente, no era diferente a una prostituta, regalaba mi cuerpo a cambio de un favor.
Se quitó el pantalón del pijama, sin dejar de mirarme, y sacó su miembro a escena. Para luego agarrarme del cuello y obligarme a que acercase mi boca a su pene. Supe lo que quería sin necesidad de preguntar, pues me apretó la boca contra él en ese justo instante. Me la metí en la boca, al mismo tiempo que le escuchaba gemir, apretándome un poco más fuerte contra él.
Mi relación con Diego se había vuelto un infierno, no éramos hermanos, sólo éramos dos personas que se acuestan, pero no había ningún tipo de sentimiento, al menos por mi parte, tan sólo era placer mutuo, nada más. Era una relación que estaba completamente vacía, algo que estaba ligado a una promesa, y seguíamos acostándonos sólo por esa promesa.
La semana después de esa fue agotadora, pues tuve que trasnochar y quedarme a estudiar todas las noches, tanto que apenas daba una en clase, y cuando al fin llegaron los parciales los pasé todos con buena nota. Y estaba feliz, de que al menos un poco de felicidad decidiese aparecer por mi vida.
Pronto me marcharía a casa, con mamá, a pasar las vacaciones de navidad junto a ella, estaba deseando ir a la ciudad, ver el lugar nuevo que había conseguido, y sobre todo huir de mi hermano por unos días.
Ni siquiera me pasé por casa a cambiarme de ropa, porque no quería encontrarme con Diego, no quería estropear mi felicidad de aquel día, no quería tener que acostarme de él y empañarla.
Ir a aquella discoteca fue una idea pésima, pues tan pronto como llegamos, Boris se puso a ligar con un ex rollo y se pasó toda la noche con él, mientras yo me sentaba en la barra y me pedía una copa, tras otra.
¡Dios! ¿Por qué estaba tan guapo? Lucía mucho más guapo desde la última vez que le vi. Tenía el cabello alborotado, y sus ojos azules parecían mucho más intensos, llevaba unos jeans negros y una blusa azul marino entre abierta, lo que dejaba ver parte de su pecho al descubierto.
Ay, eso había dolido. ¿Ya era agua pasada? ¿Tan poco había significado para él? Intenté calmarme, que no se me notase que me había molestado, no podía mostrarme así frente al mundo, no podía volver a flaquear, simplemente no podía, y fue en ese justo instante cuando recordé aquella promesa que hice…
“
“
Todo va bien – me calmé a mí misma, intentando que mis lágrimas no saliesen, porque no quería pensar en lo que pasó después de eso, no quería pensar en lo que mi hermano había dicho, en él y Sandra.
Ella me llamó la semana pasada, aún podía recordarlo, podía escucharlo a él, suplicando mientras ella me hablaba…
“ ¿Al fin lo comprendiste, eh, niñata? – preguntaba ella – Matty siempre volverá a mí.
Sandra – suplicaba él, tumbado en la cama, cogiendo sus manos para que dejase el maldito teléfono, borracho como una cuba – por favor, por favor sácala de mi mente, por favor…
¿Lo estás escuchando? – insistió hacia mí, mientras mis lágrimas salían – él quiere olvidarte, y le haré el amor hasta que no quede absolutamente nada de ti en él”
Un nudo enorme se formó en mi garganta tan pronto como lo recordé. ¿Lo habría ella logrado? ¿por eso él le decía a su amigo que yo era agua pasada?
Me marché a respirar aire puro, sin tan siquiera esperar a que mi amigo dijese algo más, sentía que me ahogaba allí dentro, y tan pronto como el frío de la noche me envolvió me sentí un poco mejor. Me dejé caer sobre la fachada y saqué el teléfono, tenía una llamada perdida de mamá.
Mis lágrimas cayeron en ese justo instante, tan pronto como comprendí que era tan idiota que sólo quería huir de allí con él, importándome bien poco ser la otra.
Ni siquiera me había acostado con él, ni una sola vez, y ella… ella le tenía todas las noches, mientras que yo dormía con la única compañía de la dolorosa soledad.
Ella caminó hacia nosotros, y él soltó mi mano, pero yo agarré la suya antes de que se hubiese alejado del todo, logrando que él me mirase sin comprender
Alicia Enquanto tomava sol, sentada na espreguiçadeira via duas pessoas adoráveis conversando a poucos metros de distância. Stefano fazia um castelo de areia junto de minha Isabela. Estávamos em Fiji. Os dois conversavam: —Mas papai...eu não quero um castelo com janelas... —Você não quer? Todos os castelos possuem janelas, filha... —Mas eu não quero... —Ai, ai essa princesa está muito exigente. —ele beija sua bochecha. —Você não quer brincar disso, não é? Ela balançou a cabeça esfregando o rostinho com as mãos. Stefano ergueu as sobrancelhas me olhando. —Ela está com sono. —respondi. —Você está com sono? —Ele a pegou no colo e a ergueu rapidamente com muitos beijos. —Sono, é? —Pai...pare papai...! —ela riu pelas cócegas. Stefano a colocou deitada na espreguiçadeira perto de mim. —Durma minha linda. Vamos pra casa daqui a pouco. —ele murmura cheio de amor—Eu te amo, pequeninha. Eu estou admirada, babando nesse pai coruja que Stefano tem se mostrado todos dos dias.
Stefano A sagacidade de meu beijo, pareceu me deixar tonto, desci minha boca com rapidez para aquele seio tenro e macio, chupando seu bico com desespero. Se eu entrasse nela, não ia mais sair, mas não podia ser egoísta, era meu prazer e o dela. Redobrei as carícias em sua pele cheirosa, os seios fartos e lindos só pra mim. Ela estava mais linda que nunca, simplesmente minha. Rasguei o restante da veste, uma seda vagabunda que foi jogada longe, para depois arrebentar a calcinha e preencher sua cavidade deliciosa com um de meus dedos. Um gemido doloroso saiu dela e moderei o ritmo, vendo a bucetinha encharcada, o corpo arrepiado, lasciva e louca de vontade de se acabar no meu pau. Saciar o tesão recolhido depois de um longo período sem sexo ia ser um desafio. Mil pensamentos fundiram minha cabeça nessa hora. Eu não queria deixar minha mabele a ver navios. Meu pau endureceu só de ouvir sua voz. Merda fodida de abstinência. Saí de cima dela, deitando na cama, pois minha pelvis faiscava
Alicia A longa espera realmente havia terminado, abraçada ao meu ursão e nossa filha, partilhamos de um momento único e especial onde nossos corações não cabiam de felicidade. Stefano sorriu para mim, enxugando o rosto com Isabella no colo. Estava chorosa, inquieta e isso se devia à surpresa. Sempre dizia a ela que o papai ia nos encontrar e mostrava suas fotos, falando o quanto nos amava quando perguntava dele. Os dois frente a frente, agora demonstraram timidez, porém logo estariam mais à vontade, disso tinha certeza. Entramos os três no carro ficando na traseira e Isabella no meio de nós. Stefano sorriu fazendo covinhas no rosto ao dizer: —Meu deus ela é tão linda. —Acariciou seu cabelo com amor e me olhou —Você não disse que ela era tão tímida assim. —Ela está tímida, mas não é assim, não. —sorri de volta. —Droga, eu ao menos devia ter feito a barba. É lógico que minha aparência está horrível e ela estranhou —reclamou descontente. —Está tudo bem amor. Calma, vamos relaxar e
StefanoVoltar para a prisão sempre foi um retrocesso para mim. No entanto, quando a cela fechou, eu sabia que o melhor seria permanecer longe de Alicia, pagar o preço e parar de fazê-la sofrer. Apertando o colar da nativa, nosso presente da ilha, eu nutria intensamente a certeza que estaria salvando não somente ela, como a vida de nosso filho. Eu nunca saboreei tanto o prazer de esmagar a traqueia daquele filho da puta, de Luke, mesmo trazendo consequências aos quais jamais pude prever. As lembranças reverberam insistentes:""— A reunião é para tentar mais uma vez um acordo Stefano, e é o melhor a ser feito. —explicou nosso consiglieri. Sua voz repetitiva já começava a tirar-me do sério.—Eu não farei acordo nenhum com aquele canalha. Prefiro ser morto.—Se optar por isso, sua mulher tamb





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