La joven princesa Namar bajó con ímpetu de su caballo, al llegar a la entrada de la manada Luna Cristal. Los guardias le impidieron el paso, sin comprender lo que ocurría. La joven loba no menguó su vigor al hablar frente a ellos: nada ni nadie le impediría el paso.
- No fue hace mucho tiempo en el que ustedes me llamaban su Luna, ¡Y ahora me impedís el paso?
- Lo siento, Lu… Princesa. Es nuestro deber anunciar su llegada, no es nuestra intención ser irreverentes.
- Entonces ¡Háganlo ya! - orde