La joven vertió el licor en la copa del joven lobo, para luego tomar otra copa de la mesa y verter también hidromiel en ella. No era necesario beber el contenido, solo fingir que lo hacía.
El joven e inexperto lobo, que había pasado su corta vida en servicio a su Alfa, no conocía aun las artes que Namar podía ofrecerle. Por esta razón, al ver que se producía un inesperado acercamiento entre ellos, el nerviosismo lo consumió. Chocaron copas, Namar le dedicó una sonrisa, mientras Kerim intentaba