Él sabia lo que era no tener madre, pero para mi era peor tenerla y saber y que ella no quería tenerme a mi. Nunca supe si yo había sido un accidente o si solo había sido deseo de mi padre que naciera, sentí que los brazos de Edgard me ceñían apartándose de mi cara, identificando inexplicablemente el motivo de mi dolor.
—Ssshh.. princesa — sollocé un poco