La cálida brisa que proveían las velas rozó mi pecho cubierto de encaje, mientras él seguía jugando ahora con la parte inferior de mi vestido, dificultad bien podría haber, mi cuerpo ya no era el mismo y a él parecía no importarle. Retiró todo lo que le estorbaba de la parte superior de mi cuerpo, la carta de mi madre cayó al piso, pero inmediatamente me olvidé de ella. Ahora solo importaba