EDGARD
Alex se alejó y tras el paso la sombra que luego se transformó en un hombre alto y vestido de negro y con gafas negras. Él debía ser Deverell.
Entró en silencio, casi no se sintieron sus pasos y eso no tenia nada que ver con el costoso alfombrado del piso. Tuve el loco impulso de correr y arrancarle el fólder que tenia en su mano para ver si era lo que yo pensaba que era. Educación, hombre, educación.
Extendió la mano hacia mí y se la estreché.
—Liam Deverell, investigador privado —