EDGARD
La madre de Marianne nos indicó el camino que debíamos tomar. Aun percibí a Marianne nerviosa y contrariada por la decisión de su madre. No podía decir que me daba igual porque, desgraciadamente, y presentía que sería así, con Marianne ya nada me iba a dar igual, al menos no desde que tenía su olor grabado en mi mente.
Tomé las maletas y las seguí. Era una casa espaciosa debía admitir que incluso parecía hogareña, pero sabía que no era lo que Marianne había dicho, no era hogareña en abso