EDGARD
Cuando llegamos sentí que Marianne se removía en mis brazos. Ya se había despertado. Cuando se levantó y me miró vi que tenía las mejillas sonrosadas y los ojos chicos de sueño, se puso a arreglarse los cabellos, cada uno de los cuales se hallaba fuera del lugar. Sí que se movía cuando dormía, y murmuraba cosas, durante un buen rato, estuve intentando descifrar sus murmullos, pero todos ellos carecían de sentido para mí, pero me descubrí, mientras dormía, atento a cada uno de ellos para