Celeste no sabe, pero yo he organizado este viaje con el propósito de que la madre de Thara no la encuentre y le haga daño. Tres días estuvimos fuera de casa, el hombre que vigilaba a la señora me informó que ella iba rumbo al aeropuerto y finalmente tomó el vuelo de regreso a su país.
—Cariño mío, sé que te estás divirtiendo, pero es hora de que volvamos a casa.
—¡Ahhh, tan pronto! ¿Podemos quedarnos dos días más? —pide, colocando su mano en mi entrepierna, ella sabe el efecto que eso provoca