Mundo de ficçãoIniciar sessãoLiuggi lloraba sin parar, ni siquiera un solo momento, esa pérdida era demasiado dolorosa, sentía como lo atormentaba hundiéndolo en el más profundo cráter del averno. No podía encontrar la ansiada paz para su herido y maltrecho corazón, porque a la muerte de la mujer a quien había descubierto amar, más que a su propia vida, se le sumaban los remordimientos, él no haber aprovechado cada momento con ella, el hecho de haberla echado sin contemplaciones, acusándola de cosas a la cuales ella era







