Douglas sabía lo que estaba escuchando, pero su cerebro no era capaz de procesarlo…
Hermes continuaba hablando en su oído, pero él ya no escuchaba nada.
Sus rodillas cedieron y cayó con un golpe seco sobre la tierra.
Comenzó a negar con los ojos rojos y las manos le quedaron colgando a ambos lados del cuerpo.
—Lily, no… no… Así no se vale… No puedes dejarme así, mi amor. Te dije que me esperaras… Siempre me esperabas… ¿Por qué? ¡¿Por qué…?!
Douglas hablaba de manera descoordinada, con un nudo e