Lily caminó hacia el magnate con el miedo cubriendo toda la emoción que sintió al entrar.
El miedo a que Douglas le dijera que ahora entrarían en una pelea por las gemelas.
—Si me hubieses dicho la verdad desde el primer momento, no habría tenido que hacer nada de eso. No tenías derecho a negármelas…
—¡Yo tengo derecho a todo, Douglas!
Lilianne perdió la compostura y se abalanzó para tomarlo por las solapas del traje.
—¡Porque ellas son mías, yo las llevé en el vientre nueve meses, las parí con