NATHALIE
—Yo no quise que le dijera nada, señor, ahora mírela
—No puedes esconderle la verdad. —Ellos están hablando como si yo no estuviera presente, siento nervios, siento ansiedad, lo voy a ver, estoy despierta, ¿acaso no se dan cuenta de lo que eso significa?
—¡Basta! ¡Voy a ir, les guste o no les guste! No entiendo por qué se ponen así; se trata de mi esposo, el hombre que amo, así que digan lo que digan, voy a buscarlo. ¿Qué tienen en la cabeza?
—Primero no nos grites, que solo te estamos causando. Deberías esperar; no es sano para ti ni para nadie. No quería que te lo dijera porque no sé cómo reacciones en tu estado; ese desgraciado es quien envió el mensaje y viniendo de él nada es bueno, es un loco enfermo que hasta creo que está enamorado de tu esposo, por eso se empeña en hacerte sufrir. En tu estado, ¿cómo lo vas a enfrentar? Estoy segura de que algo trama; por favor, no vayas; primero averigua.
Entiendo el temor de Marina; ese hombre está loco, lo sé hace mucho, pero no p