DAMIÁN
Desperté en este lugar que no reconocía; cuando abrí los ojos, todos empezaron a correr como locos y no entendía. ¿Qué diablos les pasaba? Yo solo sabía que me dolía la cabeza y hasta tenía un parche; luego de mirar un poco más detenidamente, reconocí el lugar; era un centro médico o clínica, qué sé yo. Lo primero que pensé es que la vasectomía fue realizada, pero no sentía esa parte de mi cuerpo afectada, Minutos después apareció mi querido y confiable González; no hay hombre en este mundo en quien no confíe más que él; hasta mi vida pondría en sus manos sin dudarlo.
—González, hasta que apareces, nadie me dice nada, se quedan callados como piedras. ¿Por qué estoy acá? Dime, habla, que no tengo paciencia. ¿Me operaron entonces? Porque es lo único que se me ocurre del porqué estoy en un hospital y vestido de esta forma; dime cómo está la empresa.
Su cara no la entiendo; me mira como si me hubiera salido un tercer ojo o qué sé yo. Todo esto mientras una enfermera que, por cierto