NATHALIE
—De verdad siento mucho no acompañarte, pero me es imposible, tengo que llevarla a Londres, aunque ella no quiera; ya mandé por la avioneta.
Esto es un caos. Estefanía se irá a Londres para que la revise su cardiólogo; inclusive irá sedada todo el trayecto para evitar problemas por las alturas. Marina me abraza.
—Lo entiendo, William, pero quiero quedarme; tal vez él
—¡Basta, Nathalie! —expresa Marina en un tono de enfado. Alejándose de mí. —Siento mucho gritarte, pero ese hombre que t