Mi vida en la casa de Carlo, no era como al principio de conocerlo me imaginaba, esta vez solo era la niñera que amamantaba a la bebe y la enfermera de su padre, o sea de Carlo, nada más. Una mañana me levante temprano pues escuche llorar a Alba, entre en su dormitorio, la cogi en mis brazos sentandome en la hamaca para darle de mamar, viendo a los pocos minutos entrar a Carlo en el dormitorio, poniendose de rodillas delante de mi mirando a su hija como me succionaba el pecho sonriendo.
—- Alba