Fui a mi oficina, abri el sillon y aunque me senté como pude, el dolor que tenía en mis nalgas era insoportable pero tenía que disimular delante de mis compañeros.
—- Buenos días Gabi, —- escuche decir a Aaron.
— Buenos días Aaron — respondi.
—- Espero que a la hora de terminar, tengas tiempo para tomarnos un café conmigo, — me dijo.
— No se si podre, ayer mi amiga se enfado porque no fui de compras con ella y la verdad no quiero que se vuelva a enfadar, no te lo creerás, pero se transforma en