Al día siguiente, estabamos mi amiga, Aaron, Carlo y yo desayunando tranquilamente en la cocina, pero yo no hacía más que fijarme en la forma en que Aaron me miraba los brazos y me miraba a los ojos.
—- Oye ¿porque no vamos a dar un paseo?, me apetece y así podemos salir de casa, que llevo días encerrada —- comentó mi amiga.
—- Buena idea, pero yo tengo que ir a la empresa, tengo varios documentos que arreglar y pronto habrá dos desfiles, por cierto Gabi, para esos desfiles necesito que me ayud