VIII
Kei entre abrió los ojos y a penas pudo distinguir la mascarilla de oxígeno sobre su nariz. Recordaba muy vagamente lo que había pasado y el sobresalto al ver a Stefano entrar en su cuarto de hotel. De ahí en más, todo era una maraña en su mente.
Giró la cabeza y se vio conectado a una máquina que seguía su ritmo cardiaco. Ignoraba por completo el nombre. Murmullos afuera de esa habitación. Se sentía muy cansado, quería saber cuánto tiempo había pasado, pero al parecer no era mucho, en la