Capítulo 59. Parte 2
Antonella:
En un momento en que suelta mi rostro y creo tener una oportunidad para huir, me empuja hacia la puerta. Estoy a tan solo un centímetro de ella y el impacto en la cabeza duele más por el impulso.
—Entonces no es mi culpa… Ahora eres libre de mí. Si me permites irme y firmas los documentos del divorcio, podrás rehacer tu vida —le aseguro—. Es tan sencillo como eso. Sin embargo, su expresión me indica que no lo hará.
—¡Jamás! Métetelo en la cabeza: jamás te daré el divorcio. Si yo no s