ERIC
Deslizo la yema de mis dedos por su pierna desnuda, sintiendo como mi tacto logra erizarla y su respiración dejo de ser pausada, dando paso a un más superficial.
–¿Alguna vez alguien te ha tocado? – pregunto llevando mis labios hacia su oído.
Lentamente trazo un camino hasta la curvatura de su trasero tocando superficialmente su piel, para que aquel tacto logré que desee más. Que me pida más.
–Mh… – delineo con mi boca la curva de su oreja –. ¿Lo han hecho?
–N-no.
Una pequeña sonrisa tira d