SOFÍA
Miro fijamente mis manos que se mantienen entrelazadas sobre mi regazo, consiente de la mirada que estaba sobre mí en estos momentos.
–¿Estas lista? –pregunta la mujer frente a mí.
Teresa creo que se llamaba.
Inhalo hondo y asiento sin levantar la vista de mis manos mientras juego con mis dedos. No quiero estar aquí, no quiero hablar sobre lo ocurrido; sobre lo que tuve que pasar o sobre lo que hice.
–¿Por donde quieres empezar? –vuelve a preguntar, pero me mantengo en silencio–. Que te p