SOFÍA
Si bien tuve la intención de irme a un cuarto sola para ahogarme en la tristeza obtenida por su rechazo, la idea fue rápidamente dejada a un lado cuando sentí que su mano se enrollaba en mi muñeca justo cuando me levantaba de la cama.
–¿Dónde vas? – escuche su voz ronca obligándome a voltear en su dirección cuando tiró ligeramente de mi brazo.
A pesar de no haber sido un forcejeo fuerte, fue lo suficiente para desestabilizarme debido a todo lo que me abruma logrando que caiga apoyada co