—Olivia Palmieri.
Elaide sonrió divertida al escuchar la voz severa de Ezio, en especial porque sabía que su enojo no le duraría demasiado. Siempre era así cuando se trataba de su hija mayor. La dulce y traviesa Olivia. Llamada así en honor a su madre, que a su manera la había querido y tratado de proteger mientras vivía.
—¿Qué hizo esta vez? —preguntó deteniéndose en la puerta de la oficina de su esposo.
—Usó unos documentos como hojas de dibujos.
—¿La dejaste entrar? —preguntó mientras r