—¿Cómo sonaba él? —preguntó Elaide girándose a verlo.
Estaban en el auto rumbo a la casa de Adriano. Habían salido de la cabaña cerca del mediodía y primero habían pasado por su departamento para dejar sus cosas.
—Como si fuera a aparecerse en la cabaña si no asistíamos a la cena de hoy para ponerle al tanto de lo sucedido —dijo Ezio con una sonrisa.
«Como si él no lo supiera ya —pensó»
—Eso no me tranquiliza. —Elaide lo fulminó con la mirada.
No pudo evitar inclinarse y robarle un beso.
S